"En esta nueva sociedad de la segunda revolución industrial, el individuo desaparece. Queda completamente enajenado. Está programado por los principios de la máxima producción, el máximo consumo y el mínimo roce. Y trata de aliviar su aburrimiento con toda clase de consumo, comprendido el consumo de sexualidad y estupefacientes. Y de esto se servirá la tentativa de dar un buen funcionamiento al hombre como parte de la mega máquina, junto con la posibilidad de utilizar la neurología y la fisiología para hacerle cambiar de sentimientos, además de manipular su pensamiento mediante las técnicas de sugestión."Estas certeras descripciones sobre la subjetividad actual no dejan de impactar. ¿Un Erich Fromm para el 2000? El rescate recién comienza.
Quizás - como en el psicoanálisis -, nuestro futuro lo encontremos en hacer trabajar algo del pasado olvidado.