lunes, abril 10, 2006

Evaluación psicológica y psicodiagnóstico

Por la Dra. Martina Casullo
Directora del Doctorado, Posgrado e Investigaciones.
Departamento de Psicología, UP.

La evaluación psicológica.La noción de evaluación (assessment) está directamente relacionada con la de valoración, asignación de cierta magnitud a una dimensión. Supone la existencia de variables que pueden adoptar magnitudes distintas entre las que se pueden establecer relaciones de orden, mayor o menor, y por lo tanto, compararlas. En el quehacer profesional los psicólogos abordan el estudio de distintos tipos de dimensiones o variables relacionadas con los contextos en los que realizan sus tareas.

En este sentido, es posible referirse a la evaluación de actitudes , representaciones sociales y opiniones en el campo de la Psicología Social., de habilidades, aptitudes y tipos de inteligencia en el ámbito de la Psicología Laboral o del Trabajo, de rendimiento académico, motivación o fracaso escolar si se trabaja en Psicología Educacional.
Los ejemplos mencionados aluden a tareas de evaluación y no de psicodiagnóstico, en la medida que se considera que diagnosticar es la tarea por excelencia del quehacer profesional en el campo de la Psicología Clínica, ya que la variable o dimensión bajo estudio es el proceso salud-enfermedad psíquica o mental de un sujeto, pareja, grupo o comunidad.

A partir de modelos teóricos diferentes, la evaluación propone estrategias metodológicas específicas con la finalidad central de poder verificar o estimar si se han alcanzado metas propuestas o se accede a la obtención de información referida a criterios específicos bajo estudio o tratamiento.Una de las aportaciones más significativas a la configuración del área de la Evaluación Psicológica es, sin dudas, la publicación en 1957 del libro ¨ Psychological Tests and Personnel Decisions¨ donde es definida como un proceso de toma de decisiones, planteada en términos de psicología aplicada abocada a la solución de problemas tanto personales como institucionales, sociales, ambientales o comunitarios.

Todas las actividades profesionales de los psicólogos se hallan inmersas, de alguna manera, en el ámbito de la evaluación, independientemente del sector específico en el que se realicen.¿Qué evaluamos? . Procesos y resultados.Los procesos psicológicos pueden ser clasificados de la siguiente manera:
Cognitivos: atención, percepciones, memorias y olvidos, estilos de pensamiento, formas de lenguajes, resolución de problemas, toma de decisiones, inteligencias, la sabiduría.

Psicosociales: percepción de personas, atribuciones de causalidad, actitudes, prejuicios, representaciones sociales, relaciones interpersonales ( afiliaciones, estilos del apego, obediencia y conformidad), altruismo, relaciones intergrupales, opiniones, estereotipos, juicio moral.

Afectivos: sentimientos y emociones, agresiones, la violencia, el enojo, la ira, las formas del amor, la gratitud, el sentido del humor, la capacidad de perdonar.

Todos ellos así como sus interrelaciones posibles deben ser considerados sobre la base de criterios diferentes, según sea el objetivo planteado en la evaluación: etapas del ciclo vital, formas del aprendizaje, los delitos y la ley, la eficacia de las terapias, la estructuración de la personalidad, el desempeño laboral.
Es importante tener presente que los procesos mencionados son siempre prácticas sociales, actividades recursivas que están mediadas semiótica o semánticamente en la medida en que se concretan en contextos culturales específicos.


Las conductas humanas – concretas o simbólicas- son fruto de una dialéctica constante entre necesidades biopsíquicas que se plantean como universales (ÉTICAS) y premisas socioculturales específicas (ÉMICAS). Es necesario formular concepciones ÉTICAS y operacionalizaciones ÉMICAS.Toda evaluación es un proceso mediante el cual, a partir de un modelo teórico (explícito o implícito), se intenta analizar y comprender un fenómeno concreto, real o simbólico, en sus aspectos manifiestos o latentes. Ya sea que se trate de Evaluar o de Psicodiagnosticar, es necesario recurrir al uso de recursos diversos ( técnicas, tests, instrumentos) a fin de poder CATEGORIZAR, COMPARAR, ANALIZAR, CONTRASTAR, tanto datos cuantitativos como cualitativos.


Es importante y necesario señalar que no existe sólo un modelo teórico para sustentar el evaluar o diagnosticar, a pesar de que algunos modelos insisten en proponerse como el único válido.
Es posible diferenciar entre modelos centrados en el sujeto, en el contexto y en la interacción sujeto-contexto.
También hay modelos que se focalizan en las relaciones interpersonales.

El psicodiagnóstico.

El término diagnóstico tiene su raíz en la lengua griega : diagnosis es el sustantivo y diagignóskein el verbo, ambos muy relacionados con el quehacer médico. En ese círculo supone llegar a obtener un saber acerca de la enfermedad precisa que afecta a una persona sobre la base de examinar y observar signos y síntomas. Ello supone la existencia de redes nomológicas de categorías alternativas entre las que se ubicará la perturbación o patología encontrada que será estudiada.

Cuando se trata de trastornos psicológicos es posible verificar que hay elementos o indicadores objetivos y visibles y al mismo tiempo otros latentes, sólo accesibles mediante procesos de inferencia. Diagnosticar implica formular un juicio diferencial entre patologías posibles y una determinación etiológica que intenta dar cuenta del trastorno o patología descripta. En general se denominan síntomas a los malestares reconocidos o relatados por el sujeto que los padece y signos a las manifestaciones observadas por el profesional que está elaborando el diagnóstico o quienes conviven con la persona que los sufre ( familiares, docentes, compañeros de trabajo).


Diagnosticar supone admitir o reconocer que en el orden de los comportamientos humanos hay unidades de sentido con características diferenciales y estables. Es importante contar con nociones taxonómicas organizadas que agrupen síntomas y signos estructurando síndromes que se revelen potentes, o , dejar de lado las concepciones taxonómicas y pensar la salud y la enfermedad en términos de una dimensión continua que permita analizar el tránsito posible desde uno de sus extremos- la salud- hacia el otro- la enfermedad, en determinados niveles o magnitudes sobre la base de formas paradigmáticas previas de estilos de personalidad sana.


La experiencia del psicodiagnóstico debe convertirse en un acontecimiento significativo en la vida de una persona, útil para descubrirse, reconocerse y salir de un discurso encubierto y fallido. El estudio tiene que aportar respuestas esclarecedoras a la situación de malestar que ha motivado la consulta, permitiendo una indicación terapéutica adecuada en caso de ser necesaria.


Psicodiagnosticar es un quehacer básico en el campo de la Psicología Clínica y responsabilidad central de los profesionales psicólogos. Supone conocimientos sólidos referidos a los indicadores o características de la presencia de salud psíquica así como sobre nosologías y semiología psicopatológicas. Un psicodiagnóstico es una evaluación psicológica centrada en el análisis de la dialéctica salud/enfermedad mental.


Lo expresado supone que todo aquél que concrete tareas diagnósticas debe conocer y utilizar determinado sistema clasificatorio, debe estar informado sobre semiología y nosologías, pero, al mismo tiempo, para operar de manera eficiente, es necesario que complemente aquella información con nociones medianamente claras acerca de las características o indicadores de la presencia de salud psíquica, denominada por muchos salud mental. ¿ Cuáles son las propiedades básicas de un comportamiento sano?. No resulta una pregunta fácil de responder. La tendencia en el nuevo milenio revela cierta inclinación de los organismos internacionales asesores en temas de salud ( OPS, OMS) a hablar de calidad de vida, reconociendo qué tiene sentido para el sujeto que vive su vida y significado para quien observa o analiza el hecho de vivir de una determinada manera.


Puede decirse que una vida psicológicamente sana supone, entre otras, las posibilidades siguientes:- Gratificarse haciendo lo que se hace o sintiendo lo que se siente. Responder a necesidades propias y no ajenas, evitar la alienación que supone someterse a deseos y expectativas de otros.
- Lograr adaptarse , mediante procesos de asimilación y acomodación, a pautas y normas vigentes a fin de poder convivir.


- Poder integrar lo que se piensa con lo que se hace, poner de manifiesto coherencia entre las ideologías y sistemas de valores declamados y las conductas específicas que se concretan.

- Lograr desarrollar una actitud positiva hacia la vida presente y pasada, autoaceptarse.

- Tener la capacidad para establecer vínculos psicosociales flexibles, respetando diferencias en modos de pensar y sentir.

- Poder desarrollar ciertos afectos positivos mediante la presencia de relaciones emocionales significativas.

- Construir un proyecto de vida que tenga sentido subjetivo, sostenido en las posibilidades personales y socio históricas para poder lograrlo.

- Aceptar el desarrollo personal, el paso del tiempo, lograr sentimientos positivos hacia el crecimiento y la madurez.

- Ser capaz de vivir con autonomía, tener un mínimo sentido de autodeterminación.